7.3.09

Not Big but so big.

Abriste la cartuchera después de mucho tiempo y te encontraste con ese lápiz sangría que te hicieron comprar para dibujo. Siempre te pareció un color tan desagradable. Casi lo tirás cuando de repente, entendiste el por qué de ese nombre y el porqué de tu desagrado hacia él. Sangría. Sangre. Heridas. Fue entonces que notaste que la herida todavía no había sanado.

Claro. Era demasiado pronto. Pero también era demasiado pronto para descubrirlo. A pesar de las horas de entretenimiento que te trajo, de todas las risas, buenas noticias y chusmeríos, el facebook no deja de ser una completa porquería. Como buena arma de doble filo, también te clava el cuchillo por la espalda. Y mientras sonaba Unforgettable en la voz de Frank y Nancy, te diste cuenta que sí. Que no sabés que tan inolvidable sea, pero hasta el día de hoy, no te lo sacaste de la cabeza, ni de la piel, ni de ese músculito que le decimos corazón.

Los últimos dos meses. Pudiste ver qué había sido de él en sus dos últimos meses. Seguía teniendo el pelo cortito, pero hasta ya te llegó a gustar como le queda. Seguía usando esa ropa (toda de marca, claro) que le quedaba tan bien. Esas bermudas escocesas. Tenía su estilo, eso nadie lo podía negar. Sus dos enormes ojos y esa mirada que te dejó completamente indefensa tantas veces. Y claro... también la tenía a ella. Se veían tan felices en sus fotos. Llevándola a conocer la ciudad, a pasear por el zoológico. Cosas que nunca hizo ni hubiera hecho con vos. Y a pesar de que te siga resultando incomprensible la historia, no pensás seguir preguntándote ¿por qué?. Sabés que, tarde o temprano, llegará el día en el que se crucen de vuelta y puedas mirarlo a esos ojos enormes y decirle: "Ya sé que es lo que quiero preguntarte." Pero el problema no es "lo que pasó", ni (me atrevo a decir) "lo que vaya a pasar". El problema está acá, hoy, presente entre las cuatro paredes de colores que conforman tu habitación. Duele. Todavía duele verlo con ese "nosequé" que tiene, que te atrae tanto. Duele saber que está a miles y miles de kilómetros de distancia. Duele que esté con ella, que la eligió a ella. Duele darse cuenta que aunque falten (nuevamente) 10 meses para que vuelva... su historia terminó. Entre los dos, le pusieron punto final y eso... eso duele bastante.

Y aunque ahora lo único que quieras es que se mude a Nueva Zelanda, (que, a riesgo de quedar como una ignorante, admitís que NUNCA supiste donde queda) o que desaparezca de la faz de la Tierra o que, mejor aún, te agarre una amnesia selectiva de los días 23, 29 de febrero del 2008 y 11 de enero del 2009; también sabés que fue una de las mejores cosas que te pasaron y que no podés arrepentirte de nada.

Pusiste canciones tristes para sentirte mejor. Pensaste en que tal vez, hoy no era el día perfecto que soñaste que iba a ser. Que lo mejor hubiera sido no salir de la cama. Guardaste el lápiz sangría y miraste la cartuchera. Si hubieras tenido que hacer un collage en ese momento, lápices 6B, papel de diario, tinta china negra y papel calco.




Pero no. No ibas a darles el gusto. Hoy, cyan, magenta y amarillo. (y unas ganas de que él te lo saque de la cabeza, que mama-mía)

1 comentario:

  1. escuchate against all odds pero la version de the postal service, es preciosa.

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