6.3.09

A change is gonna come.

.



Esperar: Tener esperanza de conseguir lo que se desea. Creer que ha de suceder alguna cosa. Desear que algo ocurra. Permanecer en un sitio donde se cree que ha de ir alguna persona o ha de ocurrir algo. Parar en una actividad hasta que suceda algo.



Esperar. ¿Qué esperás? ¿Vale la pena esperar? Mirando en retrospectiva, un 75% de tu vida se trata de eso. "Esperemos a que sea la hora de salir" - y terminaste convirtiéndote en esa persona a la que se le cambia el horario de la salida para que, por una vez en la vida, seas puntual (y lo que es peor, seguís sin darles el gusto). Esperás a que "llegue el día". Al fin de semana. A tu cumpleaños. Al recital. A navidad. Al feriado. A la fiesta con Fulanito. A la cita con el chico nuevo. "Esto también pasará" - te decís y esperás un rato laaargo. Esperás porque te autoconvencés de que algo increíble va a pasar. "Esperemos a que venga Menganito para que lo solucione...". Cuando todos sabemos que sos capaz de hacerlo vos solita. Esperás aviones. Esperás fechas. Esperás milagros. Esperás señales. Esperás mensajes, llamados, suspiros. Lo que no esperás, es que te decepcionen. Lo malo de esperar, es exactamente eso. Su contraparte. Esperando, volás alto alto alto, hasta la punta de aquel árbol que ves desde tu ventana. Hasta que, quieras o no, siempre ocurre que algo/alguien te hace abrir los ojos y ver que la realidad es mucho muy distinta a eso que estás esperando. Y no está bueno estar en tus zapatos cuando la caída desde ese árbol comienza a llevarse a cabo.

Mirando el reloj de tu cuarto, te diste cuenta que estabas en "uno de esos momentos" en los que, para el bienestar de tu figura, te convenía estar lejos de la cocina. Te pusiste a ordenar zapatos y a hacerte preguntas. Es que... el que espera... se hace preguntas. Se pregunta si tiene sentido estar esperando. Se pregunta ¿qué es exactamente lo que estoy esperando? ¿por qué espero? ¿dónde sucederá? ¿cómo sucederá? ¿sucederá? y con mucho más énfasis: ¡¿cuándo llegará?! La desesperación (también vista como ansiedad), previa a la caída, nos hace ver como idiotas. Gritamos. Nos volvemos monótonos y repetitivos. Tenemos cara de ofuscamiento. Nos ponemos feos y enojados. Entonces, para orgullo de tu profesora de Periodismo de 2do año, dejaste las cajas de zapatos de lado y te preguntaste... ¿para qué? ¿para qué esperar?

Fuiste directo al espejo, te hiciste un rodete, make-up, sandalias nuevas y cigarrillos en la cartera. Saludaste al encargado y saliste sonriendo. No sabés qué pasará mañana pero hoy... hoy ya no tenés que seguir esperándolo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario