27.12.10


Despierta.

23.12.10

Where is MY Waldo?








"Entonces me pregunto: ¿Si aún cuando sé a quién estoy buscando, no lo puedo encontrar... Cómo voy a encontrar al que estoy buscando, si nisiquiera sé cómo es?"
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8.12.10

Notas del autor.

Odio la cursilería. Posta. La aborrezco. Me parece totalmente accesoria e innecesaria. No considero que las palabras requieran de una "decoración" para tener más peso.

Sin embargo, al releer mis propias líneas en este blog, me doy cuenta de lo contradictoria que soy, no? Me leo y tengo la convicción de que la persona que escribió todo esto, se zaaaarpa en cursi, exagerada y hasta pseudo-tragicómica.

Además, hay aclaraciones que nunca fueron hechas. Digo... yo nunca hice este blog para que alguien me leyera, ojo. No me interesa que el lector entienda una historia en sí. Porque no estoy contando una historia. Estoy, en todo caso, relatando una marea de sentimientos y acontecimientos, que van formando mi propia historia de vida. Un verdadero escritor te plantea una introducción y la detiene cuando sabe que lo siguiente será el desarrollo, y resuelve el conflicto central cuando sabe ya cuál será el desenlace. Está demás decir que yo no puedo hacer ese tipo de análisis acerca de mi propia vida, por más ficción que intente agregarle al asunto. Sencillamente, es imposible. Eso claro porque aparte, no soy una verdadera escritora. Escribo. Verbo en tiempo presente. Que no es lo mismo que apropiarse de semejante sustantivo.

By the way... hay aclaraciones que quedaron en el tintero. Como por ejemplo: nada es exactamente lo que parece, cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia o no. A mí el Comfer no me regula, viste. Los textos pueden ser narrados con la voz que sea, pero naaaada asegura que los personajes sean los mismos, posteo tras posteo. Es claro que Grey fue, es y será por siempre uno. Pero una no tiene que estar especificando en cada texto de qué color del arcoiris se le dio por hablar, eh. Que quede claro que no soy mono(ni poli)temática. Ni Grey todo el tiempo, ni ningún color todo el tiempo, ni todos los colores todo el tiempo. Tampoco vamos a darle a algunas personas más importancia de la que realmente tienen.

En definitiva, lo que intento, es hacerles entender que es bastante complicado (por no decir casi imposible) entenderme. Sooo, no lo intenten. Nada... era eso nomás.(*)



(*: Yo sé que nadie lo intentó, chicos. Estoy usando el sarcasmo y de paso, tipeo GREY y suspiro un rato laaaaaaargo. Déjenme ser feliz, sí? Gracias, mua. Hasta la próxima.)

27.11.10

Ella y él.

Otra vez sopa.

Como en una de esas comedias románticas de los '90, ellos no piensan en dar un paso al costado. Se adelantan, van para atrás. Mil veces y de mil maneras distintas. Pero para el costado, nunca. Pasan los años, pasan las compañías. Se terminan las carreras. Cambian de hogar. Dejan y extrañan a sus perros. También cambian las amistades, las bandas musicales favoritas y los lugares que frecuentan. Cambian de peinados, de vestuario, de trabajo y hasta quizás, de manera de pensar. Cambian muchas cosas pero hay una que no piensan en cambiar. Ella es ella y él es él. Y punto final. Pueden haber existido otros "él" y miles y miles de "ellas". Pero cuando se hacen las 04:33 am de un viernes de noviembre de nada más y nada menos que 2010, y su ventanita sigue titilando en tu pantalla... las palabras sobran. Los otros él y ellas, son fantasmas que nisiquiera se acercan a preocuparte. Sí. La vida no deja de sorprenderlos a cada instante. Cuando creías que le habías escrito el "fin" en Helvética... cuando descubrías que este año no era tan fácil y lindo como los demás... ahí, justo ahí, cuando las papas quemaron... volvió a aparecer él. Y no tiene ni la más remota idea de qué tanto queman las papas pero así y todo... ahí está. En mi opinión, tiene una especie de radar-detecta-problemones. Siempre que todo estuvo gris, él estaba para sacarte una sonrisa. Y si bien hoy las cosas son MUY distintas, él no deja de formar parte de todo en cierta forma. No deja de alegrarte el día con un simple "hola!".

Sí. Le hablo a ella porque sé que me está leyendo. Porque ella se siente distinta. Ya no tiene 16 años. Ya no cree en las casualidades. Ya no piensa en que él está jugando. Sí. Él puede equivocarse. De hecho, ya lo hizo muchas veces. Él y su maldita bipolaridad. Pero ella ya tiene bien en claro que si después de s-e-i-s años, él no dejó nunca de buscarla ni de mirarla... es porque aaaalgo tiene que haber. Aaaalgo de cierto había en sus palabras aquella noche. Y puede que nada de todo esto resulte. Puede que este pálpito no la conduzca a ningún lado. O simplemente, puede que la conduzca al mismo lugar que siempre: su almohada y carilinas. Pero esta vez... es distinto. Ella se siente distinta. Esta vez está segura. Segura de que es ÉL. Y que por más que exista un altísimo grado de probabilidad de que él la lastime nuevamente, nunca podrá saber qué tan alto es el porcentaje de que no suceda, si al menos no se juega. Sí. Esta vez ella deja la máscara de cobarde en casa. A todo o nada, lanza al aire su moneda.

"Y que sea lo que sea." - pensó. (ojalá tenga suerte)

4.11.10

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Hola?

Te extraño.

¿Podemos volver a ser como éramos antes?

Gracias.





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30.10.10

Locura y realidad.

"Dicen que hay que tener la casa ordenada porque así, tu mente está ordenada. De qué mierda me hablan, no? Mi casa está siempre ordenada y mi cabeza es un quilombo, es un desastre, es una favela mi mente."


H
ace días que vengo queriendo escribir algo. Ando necesitando escribir. Hacer catarsis. Purificarme. Liberarme de la mochila que siento tener sobre los hombros. Sin embargo, por alguna extraña razón, no puedo dejar de mirar las teclas borroneadas del teclado de un lado a otro. Necesito escribir pero es difícil hacerlo. Porque... ¿cómo hacerlo? ¿cómo hablar de ciertas cosas? Eso. Necesito hablar pero es difícil hacerlo, capish? En la escuela nos enseñan las reglas convencionales para escribir un texto. La gramática, la ortografía, la puntuación, la cohesión y la coherencia. Pero cómo hacemos para redactar... para siquiera mencionar aquello de lo que no podemos hablar? De eso que está en nuestras mentes todo el tiempo pero que, algo nos impide que lo pronunciemos en voz alta o que lo tipeemos letra por letra? Hay veces que es mejor no decir nada. Hay veces en la que no necesitamos al terapeuta que nos marque el error. "Ok, Malena, estás pensando con el orto. Mejor calláte." Así. Eso. Mi Pepe Grillo personal me lo dice todo el tiempo. El problema está en que aunque esté mal todo lo que piense, no puedo dejar de pensarlo. No puedo dejar de sentir el nudo en el pecho. No puedo dejar de creer que es una reverenda cagada. Tengo la certeza de que es injusto esto que está pasando. Sí. Que los seres humanos que me rodean son los "culpables" o consecuentes de que se haya vuelto real esta posibilidad. No quiero llamarlos culpables. Pero... c'me on! LO SON! Responsabilidad... culpabilidad. Hay un solo paso entre una y otra palabra. El juicio de valor que le pongas a tu idea es lo que las delimita. Y claramente, no puedo dejar de inclinar mi juicio de valor para el lado de la culpa. Y está mal. Lo sé. Es que, cómo hacemos para decirle al corazón que pensar así es moralmente incorrecto? El corazón no piensa (gracias a Dios). Y por más que sé (créanme que lo sé) que nadie es perfecto y que todos los días, todos (o la mayoría) estamos intentando hacer las cosas lo mejor que podemos... eso no quita que a veces, las hagamos mal. Que a veces nuestras acciones sean una mierda y que eso lleve a tener consecuencias sobre las personas en las que tenemos cierto tipo de influencia.

Y todo esto, me da impotencia, saben? No puedo dejar de sentir que ya está, que no se puede llorar sobre la leche derramada. Que por más que suene muy mal, la cagada ya está hecha y no se puede remediar. Porque.. por más ética que le pongamos a esto... la verdad es que acá se cometieron errores. No me vengan a decir que no. Y he ahí las consecuencias. Malas? En el mundo en el que vivimos, no puedo decir que sean malas. Simplemente, distintas. Pero a ver... distintas implican también dolorosas. Quien pasó por semejante cambio, debe saber que no es fácil ni sencillo ni agradable. ¿Por qué alguien tiene que pasar por algo así sólo por consecuencia de las malas decisiones de otros? Lo dije y lo repito. No quiero echarles la culpa. Pero es difícil, ok? Estar en tu lugar? Te lo regalo. Pero vení y ponéte mis zapatos para ver qué taaaanto te puede gustar estar en el mío. No hay películas ni libros (bah, no me puse a investigar) que se pongan de este lado para contar este tipo de historia.

Como puse en un principio: "es una favela mi mente". Sí. Es exactamente lo que necesitaba decir. Porque no sé cómo seguir, no sé qué hacer. Supongo que debo seguir haciendo lo que siempre hice. Porque mi papel en la obra no cambió. Sigo haciendo el mismo personaje, que se adapta a los nuevos, o a los viejos que ahora hacen nuevos papeles. Pero si los demás no son los mismos, ¿cómo hago para mantenerme inalterable? ¿cómo hago para seguir siendo yo? Sé que puedo pero... la sóla idea de pensar en el futuro, de proyectar esta situación, me sofoca. Mi cabeza está las 24 hs del día pensando en lo mismo. No sé por qué me golpeó TAN heavy pero simplemente.. no puedo parar. No sé cómo hacer de cuenta que no pasó nada. No se puede. Es imposible. Qué hacemos haciéndonos todos los boludos? EH? Acá nadie salió ileso del impacto. Y quizás no necesitemos ayuda externa.... pero y si quizás, ¿sí?. ¿Quiénes somos nosotros para auto-diagnosticarnos?

A veces siento que soy la única cuerda en esta casa. Y al instante, me encuentro sola, en mi habitación, pensando cosas como éstas o aún peores y me doy cuenta que no sé si puedo hablar de cordura... Después de todo, ¿quién no tiene un mambito dando vueltas? Pero qué sé yo. Me la banco. Como para el Moyano digamos queeeee... no.

O sea, ok. Elijo terriblemente mal a los hombres. OK. SÍ. LO ADMITO. Pero por algo se empieza, no? Por lo menos yo me hago cargo de mi mambo! Ya noté dónde está el desperfecto. Ahora sólo necesito la herramienta para arreglar el artefacto...

Una llave inglesa que puedan prestarme?

25.6.10

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{ Preferiría ser un poco más,
poco más dura para soportar,
tener que verte así como si nada.
Después de haberte dicho que
ya te he olvidado
que eres parte de un pasado
al cual no quiero recurrir,
nunca más. }







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29.5.10

Casi a punto de caer.


Abrí la cartera desesperada, buscando un cigarrillo.

Es que, es fuerte, no? De repente, ese encuentro que tanto imaginaste, que tantos matices le pusiste, en el que pensaste qué decir y qué hacer mil veces... estaba ahí. Se había materializado y lo tenías enfrente tuyo. Estaba pasando en ese instante. En esos minutos larguísimos que nunca nadie te avisó que fueran a existir realmente. Si al menos alguien pudiera anticiparnos (al menos unos minutitos antes) que cosas como tales fueran a pasarnos, no? De esa forma, una podría estar preparada. Mentalizarse. Volver a su eje y recordar todas esas palabras que había pensado una y mil veces. Tener en cuenta que la calma es lo primero que debemos guardar porque el quedar como una "psycho" total, no tiene NADA de copado.

Pero no. La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida. Y tenés que hacer lo que podés. Aunque eso incluya quedar como una ridícula que hace planteos irracionales. Después de todo, no sería la primera vez.

- Si te sirve de algo, yo estoy enamorado de ella - dijo sonriendo.

Sí... no. Re útil tu comentario. Me facilitaste toda mi vida, no te das una idea. De repente veo todo mucho más claro..... Sería un poco trillado que diga que odio a todo el sexo masculino pero, sinceramente, es una idea que no pude sacarme de la cabeza en toda la semana. Ellos, los que se la dan de personas simples, sin vueltas, bien claros y directos. Ellos que se la dan de los que nunca pueden entendernos porque somos hiper complejas. Ellos son los que justamente no se dan cuenta que nosotras somos las que vivimos en burbujas super minimalistas, sin demasiado alboroto hasta que a ELLOS se les da por entrar para transformárnoslas en espacios dadaístas. En una maraña de elementos sin sentido. A ver... flaco, ¿de qué carajo puede servirme a mí que me digas que la amás? Más que para complicarme la vida y transformarme en una persona mucho más enredada de lo que ya soy, no le encuentro el fin. No es difícil entrever cuál es la razón del problema. No tenés ni idea de quién soy. Qué pienso. Cómo me siento con lo que me estás diciendo. No me conocés ni ASÍ de poquito. Y eso en realidad, debería hacerme sentir mejor. Debería hacerme caer en la cuenta de que es genial que estés enamorado de ella y no de mí. Porque eso sería un problema todavía peor. Debería, pero no. El mal ya está hecho. La maraña de pensamientos ya está creada y es imposible que tus palabras no me hagan sentir como la persona más loser del Universo.

- Yo podría estar con cualquier otra persona en este momento. -
- Ahí tenés la puerta. Andáte con quien quieras... -
- No. ¿No entendés? Podría, pero me quiero quedar acá con vos -

Te querés quedar conmigo y estás enamorado de ella. Bien. Decíme si no es lo más comprensible que escuchaste en tu vida.

Ante tal situación, había una sola cosa que podía hacer. Tomar una decisión. Después de todo, siempre nos dejan a nosotras la parte de las decisiones cuando ellos en realidad, ya tiraron todas las cartas sobre la mesa. La partida ya la tenía perdida. No había forma de ganarle al ancho de espadas. O si la había, no tenía la suficiente fuerza como para ponerme a pensar en cual. Devolví las cartas al mazo y me fui silbando bajito. Con la mirada perdida. Sintiendo que había hecho lo más amargamente correcto. Busqué una mirada cómplice. Busqué que esos otros ojos que me habían mantenido entretenida las noches anteriores, me devolvieran ALGO. Aunque no más sea una mirada de desprecio. Pero no. No encontré nada. Nada de nada. Bueno no, miento. Encontré lo mismo de siempre. Sonrisas. Cero desprecio. Esa extraña sensación de "me gusta estar cerca tuyo". Nada del otro mundo. Nada que volviera a hacerme encender mis cigarrillos.

Al final del día (o de la semana), las cosas estuvieron más claras. Fue ese vacío el que me originó este malestar. No el encuentro sorpresivo. No tus palabras de amor hacia otra persona. Nisiquiera tus ojos mirándome como antes. Y mucho menos fueron esos besos que parecían ser sólo recuerdos de lo que alguna vez fueron. Lo que me terminó por hacer mierda es sentir que en el fondo, no siento nada. O sí. Siento nostalgia. Siento soledad. Eso siento. Y sinceramente, ya no la puedo sentir más. Es la libertad más mentirosa que tuve en mi vida. Si ser libres es elegir un lugar en el que quedarnos, una persona con quien estar; yo estoy sencillamente... presa.

Al borde de la cornisa. Todavía creo que algo puede hacerme mirar para atrás. Sólo necesito que sea pronto...

17.4.10

La valse d'Amelie




Simplemente... sublime.

15.2.10

Siempre tendremos Paris.


Hoy podría haber sido un San Valentín más. Podría haber pasado sin pena ni gloria por mi fracasada historia de san-valentines sin que nadie se hubiera siquiera detenido a observarlo con atención. Para ser sincera, fue un día de lo más común. Domingo soleado, amigas en ojotas y rodetes, muchas galletitas y charlas sin sentido ni utilidad. Sin embargo, creo que fue el hecho de cómo comenzó este 14 de febrero, seguido de toda esta cotidianeidad insólita y de un par de keywords que se instalaron inconcientemente (o no) en mi cabeza; los que hicieron que comenzara a crecer entre mis neuronas, una idea completamente diferente a la que venía germinando.

¿Quién dijo que teníamos que ser perfectos? ¿Quién dijo que nuestra historia tenía que tener sí o sí final feliz con un "The End" incorporado? ¿Dónde acordamos que nuestra historia tenía final siquiera? Tal vez, el "happily ever after" no es para nosotros, sino más bien el "happy right now". Tuvimos nuestros momentos felices. Es hora de admitirlo. Y también nuestros momentos no tan felices. Es hora de admitir eso también. Sin embargo, creo que nada podría quitarnos jamás la genialidad que comienza a existir cuando vos y yo (de una forma u otra) estamos juntos.

Sí. Hoy me di cuenta de que deberíamos ser perpetuados en el tiempo. Quedar en la historia, no sé. Nunca fuimos ni seremos perfectos. Ni yo soy una exitosísima Anna Scott que te pide que la ames, ni vos sos un William Thacker que se jacta de encontrarse dispuesto a hacerlo, en su excelente acento inglés. No sé si somos la historia de amor perfecta para ser filmada. Nisiquiera sé si podríamos estar etiquetados bajo la solapita de "historia de amor". Sólo sé que a pesar de ser incapaz de volver a confiar en vos, a pesar de no poder perdonarte... para mí (y sólo para mí) fuimos y seremos por siempre perfectos. Y es esa perfección que me gusta inventarme, la que me lleva a querer que al menos (no será en un libro ni una película, nisiquiera en una canción) en estos caracteres digitales... en esta gran red llena de palabras e historias... quede para siempre una huella de nosotros. Como si fuera nuestra estatua o pintura. Algo que pueda mostrarle a mis nietos. La prueba irrefutable de que la abuela nunca mintió. La abuela fue joven alguna vez y sintió cosas y sufrió a causa de esas cosas que sintió pero así y todo, si pudiera volver el tiempo atrás y elegir si sentirlas o no de nuevo, ella gritaría bien fuerte que elegiría sentirlas una y mil veces más.

Tal vez no seamos perfectos. Es más, tal vez sólo seamos dos seres humanos de lo más corrientes. Y tal vez, no existan más capítulos nuevos en esta historia. Es probable que este sea el final (un poco predecible) de la novela pero, para bien o para mal... Como cuando Harry conoció a Sally... Rick volvió a ver a Ilsa... Julianne Potter se reencontró con Michael O'Neil... tenemos la certeza de que al menos para alguien en este mundo, vamos a ser inolvidables. Y eso mi querido amigo, eso vale mucho más que una buena historia de amor con un buen final feliz. Despúes de todo... los finales nunca son felices, no?


C.-