4.3.09

Amor amarillo.

Fue en una de esas tardes lluviosas en la que empezaste a pensar en que, tal vez, tu Big no estaba en donde lo estabas buscando. Bueno. En realidad no es que lo estuvieras buscando en ningún lado. Simplemente, te chocabas de repente, con ciertos humanoides que te embebían de falsas promesas y te hacían pensar en que quizás, esta vez, por fin, SÍ lo habías encontrado.

Encendiste uno de esos sahumerios de sandía que tenías guardados para una "ocasión especial" y entraste en la cocina dispuesta a hacer alguna receta increíble, de esas que todos se sorprenderían al ver que vos (justo vos) hubieras hecho. Pusiste a sonar "Under my skin", para sentirte inspirada. Ocurre siempre que cuando una está entusiasmada con hacer algo fascinante, algo más la distrae o le llama más su atención o solamente la deja lo suficientemente boquiabierta como para continuar.

Él amaba los mangas. Tenía un don especial para dibujar a esos personajes que, para vos, siempre se llamarían Goku, Vegeta y... Bulma, si alguno era una mujer. Tocaba la guitarra pero, muy a tu pesar, era de los amantes de las noches de Metallica. Lo que tenían en común era mucho más grande que todo eso. Sentirse atraído por algo como las tipografías, las formas, las Macs, las cintas de papel, los plotteos carísimos, era sin duda alguna, una característica con la que no te habías topado hasta entonces.

Te llegó su mensaje de texto y no pudiste hacer otra cosa que sonreír. Fue en ese instante en el que te preguntaste si realmente era eso lo que querías. Si tu Big era diseñador gráfico y metalero. O si tu Big era un hombre de negocios que amaba viajar y perseguía su proyecto de formar una empresa de cueros en España. O si en cambio, tu Big era de esos bichos de computadora, que sabía de sistemas y era a quién buscarías cada vez que a tu PC se le diera por reiniciarse sola. Tu Big... ¿era de aquellos especímenes que encontrabas en un boliche? ¿Era de los que posiblemente no te llamen al día siguiente de haberte conocido pero sí, un par de días después, para arreglar una salida de miércoles? (refiriéndonos al miércoles, como día completamente de trampa) Se te dio entonces por pensar en que, tal vez, siempre hayas estado equivocada.

Quizás, a tu Big no se lo encontraba tomando Speed con melón en Olivos, sino en una biblioteca. Quizás, tu Big estudiaba en la Universidad de Filosofía y Letras, no en la UADE. En su casa, tu Big probablemente, tendría discos de pasta de Frank Sinatra o Ella Fitzgerald; no existía la posibilidad de que tuviera un iPod con temas de Las Pastillas del Abuelo o (aún peor) Los Pibes Chorros. Big no usaría, bajo ningún concepto, un flequillo flogger; le diría SÍ a los pelos bien despeinados y desprolijos, barbita candado y quizás, hasta usara lentes. Tu Big en su primera salida, de seguro no te invitaría a tomar una cerveza por tu barrio a las 12 de la noche, para luego ir a un hotel. Tu Big te diría de ir una tarde a alguna feria copada por San Telmo, o de ir a un recital de música bizarra, o a una expo de Diseño, o Arte, o Historietas. Se reirían hasta altas horas de la noche, y ahí sí, posiblemente cenarían una picada con cerveza nacional. Quizás te llame al otro día, pero sólo para saber como estás, y cortaría, bien rápido, para que no te asustes o pienses que se quiere casar con vos. Después te invitaría a su casa, te mostraría su colección de discos y te tocaría algún tema en la guitarra, de esos que no conocés ni la letra, ni la banda, ni en qué tipo de música se lo clasificaría. Hablarían de filosofía, política, arte, literatura, cine, música, todo. Él siempre tendría la razón. Y cuando te besara, pensarías que es el beso más maravilloso que te hubieran dado en toda la vida, un beso que tuviera más cosas qué decir que un simple "te tengo ganas". Tu Big puede que fume cosas ilegales, pero todo se le perdona porque es tu Big... y cuando durmieras con él, no podrías sino quedar encantada con esa experiencia.

Al ver las cenizas que estaba dejando el sahumerio de sandía, volviste a la Tierra y te diste cuenta que no le habías contestado el mensaje. Luego de todas esas ideas geniales que pasaron por tu cabeza, pensaste en que sería una pérdida de tiempo total, salir con este nuevo "él", tan lejano a ese Big con que soñaste.

Pusiste la pava en la hornalla, agarraste un saquito de té de manzana y canela, y sacaste tu taza animal print... Un par de lápices de colores en mano, papel madera, tijeras y UHU. Sí. Hiciste un collage. El tener a tu Big dibujado y coloreado en unos papeles era, definitivamente, la mejor opción para esa tarde de lluvia...

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