10.7.09

Quiero ser el verbo "puedo".

"Deja de estar siempre buscando, la felicidad está a tu lado." Te dijo la supuesta galletita de la fortuna. Estás completamente inmersa en un mar de preguntas y dudas existenciales. Hacía mucho que no te sentías tan perdida. Pero la realidad salta a la vista. Lentamente, te fuiste corriendo del eje. De ese eje que habías encontrado, en donde te sentías tan cómoda. Lo realmente grave de esta situación es que se nota.. y mucho. Tus textos ya no son lo que eran. Tus diseños ya no son lo que eran. Tu humor... ya no es el que era. Se perdió la chispa. ¿Será que tenías algún tipo de musa inspiradora que ya no está? Mirás por décima vez el teclado. Das vueltas por todas las páginas web que tenés abiertas, simplemente para ver si funcionan. Es que al maldito router se le dio por no funcionar nada bien y de paso, mantenerte ocupada todo el día, tratando de arreglarlo. Y no... las palabras no te llegan. Hay como una especie de vacío. De nudo en la garganta que se fue. Autopsicoanalizándote un poco, notás que tal vez todo se trate de una profunda frustración. Mejor dicho, de un gran mar de frustraciones que decidieron agruparse y atacarte todas juntas (cuál virus de la gripe A), juuusto en invierno (que todos sabemos que es la peor estación para que te ataquen frustraciones). De hacer collages, de usar lápices de colores... ni hablar. Todas las tonalidades de grises que puedan existir, te taparon por completo las que solían ser paredes rojas y naranjas. Es exactamente esa la sensación. Como si te hubieran sacado todos los colores. Y ni blanco ni negro te dejaron. El amarillo... se fue como vino. Fue un suspiro en medio de tanta nebulosa. Eso fue todo lo que duró. Se ve que si en alguna dimensión desconocida o línea temporal, tu destino es el de encontrarte con un Big letrado, culto, volado y medio hippie... no es ésta, definitivamente. Quizás no ahora (tampoco digamos "nunca jamás"). O simplemente, quizás, no estés preparada. Tener que lidiar con un Big de tales características, no es tarea fácil. Hay que estar a la altura de las circunstancias. Él puede estar intentando impresionarte. Pero... y ¿vos? Si no lo intentás impresionar, es muy posible que pierda el interés en un santiamén. Ni sos la Biblioteca Nacional, ni viviste en los '60. Ahora, puede también que intentes impresionarlo. Y ahí viene la inevitable pregunta... ¿cuánto te puede durar la farsa? Si algo nos han enseñado las telenovelas es que, las caretas, tarde o temprano, se caen. Si le pintás una Janis Joplin, en algún momento, no la vas a poder sostener más y te va a salir una Marilyn o una Betty Page. Como decía... no es fácil lidiar con un Big así. Y aunque lo hayas leído en varios textos ya, cuál niño chiquito, hasta que no metiste el dedo en el enchufe, no te diste cuenta que te producía electricidad. ¿Y el violeta? El violeta se encargó de volar tan alto y tan lejos que (como si fuera poco) aparte de quitarte su existencia en tu vida, se le ocurrió dejarte sin siquiera algo por lo que ilusionarte. ¿Cómo pudo haberse atrevido? Sacarte todo tipo de ilusiones y dejarte así, como ahora, a la deriva y sin timón, es algo que no podés permitirle. Pero.. ¿realmente vale la pena pelear? ¿Acaso todavía, sin ilusiones, tenés ganas de pelear?

Hay una sola cosa por la que decidiste postear acá y no en el otro blog, en donde todo es histeria y colores apagados. Hay en sí, un solo motivo por el que te hiciste este blog y dejaste el otro. Y ese motivo se llama "cambio", "crecimiento", o la palabra que más te guste. Hoy sabés que tu destino lo hacés vos. Que no tenés un cumulus nimbus en la cabeza que no para de tirarte chaparrones y relámpagos. Simplemente, te fuiste de tu ruta. Dejaste de tener la mente donde debías. La ley de atracción no te funciona y te sentís apagada. Pero aunque suene cursi y bastante imposible, hoy sabés con certeza, que todo puede ser mejor. Que es cuestión de que te lo propongas. Que le hagas caso a la galletita y mires a tu alrededor. Dejá de buscar la felicidad, dejá que ella te encuentre.






Y por sobre todas las cosas, dejá de ser tu propio libro de autoayuda, te lo pido por favor. Ya sabés donde están los resaltadores, los acrílicos y los retazos de papeles raros. La temperatura y la paranoia de la ciudad ameritan un bueeeen té de manzana y canela. "The way you wear your hat" y a bailar se ha dicho. Y si todo eso no resulta, unos margaritas en The Oldest te aliviarán todas las penas. Haz lo que quieras... but hurry up, que ya no hay más tiempo y es hora de que vuelvas a tomar las riendas de este blog y hagas un texto de verdad, no te parece?

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