5.10.09

Under my skin.


Y un buen día, dejé de escribir en tercera persona. Dejé toda esa cosa de "no hacerme cargo" de lo que escribo, de lo que digo, de lo que pienso y de lo que siento. Un buen día decidí crecer por mi cuenta. Toda eso de que "es un proceso que se va dando mediante distintas situaciones que nos van aconteciendo" es... bullshit. Esto es una decisión enteramente mía. Hoy te uso pronombres posesivos, personales y verbos conjugados... TODOS refiriéndose a la primera persona del singular. Hoy crezco porque me da la regalada gana de crecer. Ser una "pendeja" está re bueno, admitámoslo. No tener responsabilidades o más bien, tenerlas pero no hacerte cargo, es lo mejor de lo mejor de lo mejor. Ser ingenuas, ilusionarse, creer en castillitos de colores y en que todos te quieren, está RE bueno y nadie puede decir lo contrario. Pero siempre llega el momento en la vida de una persona, en el que te das cuenta que la farsa no se puede seguir sosteniendo. Que no todos tienen por qué quererte ni mucho ni un poquito ni nada. Que no porque pienses mucho en "se me va a dar, se me va a dar, se me va a dar", eso REALMENTE vaya a darse. Que las entregas de la facultad no se hacen solas y que no porque te escondas, cuál Homero Simpson, a esperar que todo se solucione mágicamente, vas a zafar de lo inevitable. No se pueden seguir esquivando las balas. Me estoy haciendo adulta y estaría bueno que empiece por admitirlo. Porque siendo adulta, las desiluciones y fracasos duelen menos. Sí. Cuando te lastiman por primera vez, duele como la p*&/&$%$. Pero cuando ya vas por el décimo quinto, las cosas empiezan a verse desde otro color. Yo ni voy por el décimo quinto, ni tampoco me duele menos. Pero me gustaría pensar que sí. En esta transición de "todavía soy una pendeja", me gustaría pensar en que un día, todo va a ser distinto. Y no porque todo vaya a ser color de rosas, sino porque voy a tener la suficiente madurez física y mental como para soportar lo que venga...




...TRANSICIÓN...





Y hubo un buen día en el que escribí sobre las amapolas. Un buen día usé este tipo de espacio vitual para desahogar lo que, con mi no-amiga no podía. Un buen día volví a escribir sobre vos. Fuiste Mr. Purple. Fuiste la "luz" al final del camino, el casillero de "LLEGADA" en cualquier juego de mesa. Mi compulsión a la repetición favorita, mi sueño recurrente, mi mayor musa inspiradora de suspiros. Nunca fuiste Big, pero siempre fuiste demasiaaaado big. Averigué las condiciones necesarias para entrar a tu país. Averigué el valor del pasaje. Me volví atenta al cambio euro-peso. Adelgacé. Y volví a engordar. Salí con una persona que me quería de verdad y la desprecié por no hacer otra cosa que pensar en vos. Te habré dedicado 20 posts en el fotolog. Te busqué. Te hablé. Te esperé. Te fui a ver. Te seguí el juego. No pregunté demás. No grité. No me saqué. No te eliminé. Ni desadmití. No me borré. Te dejé ser feliz en paz... Fui la pendeja menos pendeja que habrás conocido.

Me gustaría saber cuántos ítems más tengo que agregarle a esa lista para que todo esto tenga un mínimo de sentido. ¿Qué me estoy pasando por alto? ¿Qué de todo esto me hizo terminar hoy, recién llegada de mis mini-vacaciones, sentada escribiendo sobre lo positivo de sufrir por décimo-quinta vez por amor? Ahora sí que me vaciaste de palabras. Ahora sí que me hiciste añicos cada una de las pocas y pequeñas ilusiones que tenía. Otra vez, pesimismo MODE-ON. ¿Y para qué? ¿Con qué efecto? Me vaciaste de palabras. De palabras cuerdas y sobrias. Y quien más detesta tener que ponerse cursi, inocente y pelotudamente enamorada, aquí la ves. Odiando una por una cada una de las palabras que acaba de escribir. Odiando uno por uno los minutos que pensó en vos. Odiando no haber terminado esa ensalada para luego entrar a ese lugar, ese 22 de febrero maldito. Odiando haberse dado vuelta para verte. Odiando la lluvia. Odiando el hecho de que está escribiendo en tercera persona de vuelta. Odiándose. Odiándote. Ni un poco. O tal vez... mucho.+

No hay comentarios:

Publicar un comentario